Un primero de mayo más en Chile, otro año en donde los trabajadores estamos aún viviendo bajo condiciones deplorables en términos de salario y calidad de vida, situación que se agudiza con la crisis que nos deja el basurero neoliberal, y las miserables soluciones parches promovidas por la casta política. Los trabajadores no debemos pagar esta crisis.

Actualmente el trabajador es un número más en las boletas y las facturas que alimentan la enorme e insaciable barriga del sistema neoliberal, el que se nutre de las ilusiones y también por qué no decirlo, de la ignorancia casi voluntaria de algunos que aun viviendo en la mierda, siguen defendiendo el sistema tanto en pensamiento como acción.

La Masacre de Chicago parece lejana, y no es para menos, ya que ni siquiera en su país de origen se recuerda como tal, pues fue reemplazada por el Labour´s Day, lo cual le quita totalmente el peso de lo que realmente significó una matanza de trabajadores hombres y mujeres que luchaban por condiciones elementales y dignas para vivir. ¿Les suena parecido?, efectivamente, en Chile hemos tenido más que suficientes episodios en donde la Oligarquía ha masacrado a los trabajadores, usando para ello su Ejército y su Policía, porque (que quede claro), éstas FFAA actuales no son chilenas, ni son patriotas, ni son defensores de nuestra soberanía. Si tan solo desde el escalafón de suboficiales hasta el soldado raso, surgiese la conciencia práctica de que también son de nuestra misma clase popular, entendiendo que el enemigo es su oficial corrompido por (actualmente) la ideología neoliberal, la revolución estaría a la vuelta de la esquina y no serían nuestros enemigos, no debemos serlo.

Los trabajadores somos la fuerza auténtica que moviliza la historia social y la producción, y no hemos adquirido conciencia de construir una verdadera unidad en torno a un proyecto político que rompa de raíz con los cimientos del sistema, sin temor al juicio acomodaticio de la falsa izquierda liberal, ni menos de la oposición de quienes aún se consideran de derecha. Recordemos la muerte de todos quienes han sido masacrados por luchar por mejores condiciones de vida, por la ansiada dignidad de la cual tanto hacen gárgaras los que creen que solo la vía del institucional o meramente reformista es válida, ellos no han sentido hambre ni desesperación por no poder llevar lo necesario a sus familias y sus seres amados.

En una época en donde los intentos de sindicalización son aplastados, en donde las leyes laborales siempre tienden a favorecer a los grandes monopolios, en donde el Estado está en manos del nepotismo y la mafia burguesa-capitalista, conmemoremos El día de los trabajadores sintiendo la lluvia de sangre derramada por quienes han luchado con ansias de vencer. La victoria todavía está incompleta, y hay que trabajar para el objetivo histórico.